Con profundo espíritu de fe y fraternidad, nuestro grupo emprendió una inolvidable peregrinación a París del 19 al 23 de Febrero 2026, teniendo como destino central la Capilla Santuario de la Medalla Milagrosa, lugar de gracia donde la Virgen María se manifestó a Santa Catalina Labouré. Durante estos días, vivimos una experiencia intensa de devoción, poniendo a los pies de la Virgen nuestras intenciones, agradecimientos y esperanzas. Cada momento de oración en la capilla, cada Eucaristía compartida y cada instante de recogimiento fortalecieron nuestra fe y renovaron nuestro compromiso cristiano.
La visita a este santuario, corazón espiritual de nuestra peregrinación, nos permitió acercarnos de manera especial al mensaje de la Medalla Milagrosa: confianza plena en María, conversión del corazón y entrega generosa al prójimo. Muchos de nosotros tuvimos la oportunidad de recibir el sacramento de la reconciliación, así como de participar en celebraciones litúrgicas que hicieron de esta experiencia algo profundamente transformador.
Pero esta peregrinación no fue solo un camino espiritual. También fue un tiempo de convivencia, alegría y crecimiento personal. Entre risas, paseos y momentos compartidos, el grupo se fortaleció, creando lazos más profundos de amistad y comunidad cristiana.
Asimismo, pudimos descubrir la riqueza cultural de París, visitando algunos de sus lugares más emblemáticos, contemplando su patrimonio artístico y conociendo la historia que ha marcado a esta gran ciudad. Todo ello nos ayudó a comprender mejor la universalidad de la Iglesia y la presencia de la fe en distintos contextos culturales.
No faltaron los momentos de encuentro distendido, donde la convivencia se convirtió en una verdadera expresión de fraternidad, reflejo de la vida comunitaria a la que estamos llamados como Iglesia. Esta peregrinación ha supuesto para todos nosotros un antes y un después. Regresamos con el corazón lleno, renovados en la fe y con el firme propósito de seguir creciendo como grupo parroquial, llevando a nuestra comunidad el testimonio de lo vivido.
Agradecemos a todas las personas que han hecho posible este viaje, especialmente a quienes lo han organizado con dedicación y entrega; Gema Saez y María José Ortiz así como a nuestro director espiritual Don José A. Sánchez Herrera, que nos ha guiado en cada momento.
Que la Virgen de la Medalla Milagrosa siga protegiendo a nuestro grupo y nos ayude a ser testigos vivos del Evangelio en nuestra parroquia y en nuestra vida cotidiana.
“Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti.”